Abrir las ventanas ha sido durante décadas la forma habitual de ventilar una casa. Funciona, pero tiene ciertos inconvenientes. En invierno se escapa el calor y en verano entra aire caliente. En las viviendas actuales, más herméticas y mejor aisladas, ese sistema se queda bastante limitado. Es aquí donde entra en juego la ventilación mecánica VMC en viviendas.
Qué es la ventilación mecánica controlada (VMC)
La VMC es un sistema que renueva el aire de la vivienda de forma continua y controlada extrayendo el aire viciado de baños y cocina y aportando aire limpio a estancias como dormitorios y salón.
Dicho de forma sencilla: el aire entra y sale aunque las ventanas estén cerradas. No depende de que te acuerdes de ventilar ni de si fuera hace frío o calor.
Poniendo un ejemplo cotidiano, en una vivienda sin VMC, ducharse por la mañana deja vapor en el baño y humedad durante horas. Con VMC, el sistema extrae ese aire casi de inmediato, haciendo que el espejo se desempañe antes y la humedad no se reparte por la casa.
Tipos de Ventilación Mecánica VMC en viviendas: simple y doble flujo
No todas las VMC funcionan igual:
VMC de simple flujo
Extrae aire del interior y deja que el aire exterior entre por rejillas en fachada o carpinterías. Es un sistema sencillo y habitual en rehabilitación. Mejora la calidad del aire, pero el aire que entra no se templa.
VMC de doble flujo
Además de extraer aire, introduce aire nuevo que pasa por un intercambiador de calor. Ese intercambiador aprovecha el calor del aire que sale para templar el que entra.
El resultado práctico es que en invierno entra aire más cercano a la temperatura interior. No es calefacción, pero reduce la sensación de “corriente fría” típica de ventilar abriendo ventanas.
El IDAE explica bien este principio de recuperación de calor y su impacto en el consumo energético en sus documentos sobre eficiencia en edificios residenciales.
Por qué la VMC mejora el confort
La VMC no se nota tanto por lo que hace, sino por lo que evita.
- Menos condensaciones en ventanas.
- Menos olores persistentes en cocina.
- Menos polvo en suspensión.
- Menos picos de humedad.
En casas bien aisladas, estos problemas aparecen rápido si no hay ventilación controlada. No es una cuestión teórica: basta con ver manchas de moho en esquinas o marcos de ventana para entenderlo.
Además, una ventilación constante ayuda a mantener niveles más estables de CO₂, algo más importante en dormitorios, pues es donde pasamos la mayor parte del tiempo.
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) recoge criterios mínimos de ventilación para garantizar calidad del aire interior.
¿En qué viviendas tiene más sentido instalar VMC?
La VMC encaja especialmente bien en:
- Viviendas de obra nueva con alto nivel de aislamiento.
- Reformas integrales donde se renueva envolvente y carpinterías.
- Casas con problemas recurrentes de humedad o condensación.
En reformas parciales, una VMC de simple flujo puede ser una solución intermedia. En una vivienda bien planteada desde cero, el doble flujo suele ofrecer mejores resultados a largo plazo.
Pensar la ventilación como parte del conjunto
La ventilación no es un asunto aislado, funciona mejor cuando se coordina con el aislamiento, la calefacción y el uso real de la vivienda. No es lo mismo una casa habitada todo el día que una vivienda que se usa solo por la noche.
En Grupo Asisde analizamos la ventilación como parte del conjunto del proyecto, no como un añadido aislado. Dimensionar bien el sistema marca la diferencia entre notar la VMC o simplemente disfrutar de una casa más sana y confortable.
Si estás valorando una reforma o una vivienda nueva y quieres saber qué tipo de ventilación encaja en tu caso, puedes contactar con el equipo de Grupo Asisde y plantear tu situación concreta.
La VMC no se ve, pero se vive cada día.



