Buena parte del parque residencial en España se construyó antes de que existieran las normativas actuales de cálculo estructural. Son edificios que han cumplido su función durante décadas, pero que hoy muestran límites claros cuando se reforman, se cambian los usos o simplemente pasa el tiempo.
En ese contexto aparecen los refuerzos estructurales en edificios antiguos: actuaciones destinadas a devolver capacidad resistente y seguridad a una estructura existente. No se trata de “sobredimensionar”, sino de entender qué falla y por qué.
Por qué un edificio antiguo puede necesitar refuerzo
Las causas suelen repetirse:
- Cambios de uso: un local que pasa a ser vivienda, una vivienda que se convierte en oficina.
- Reformas mal resueltas: eliminación de tabiques que en realidad colaboraban estructuralmente.
- Materiales envejecidos: madera atacada por humedad, acero corroído, hormigón con armaduras expuestas.
- Normativa actual: estructuras que cumplen lo que se exigía en su momento, pero no lo que se exige hoy frente a cargas o sismos.
Un ejemplo común: un forjado de madera que durante años ha soportado una vivienda ligera y, tras una reforma, recibe solados más pesados y tabiques nuevos. El problema no aparece el primer día, sino con flechas, crujidos o fisuras que van a más.
El Código Técnico de la Edificación (CTE) establece criterios claros sobre seguridad estructural y es una referencia habitual para evaluar este tipo de intervenciones.
Tipos habituales de refuerzos estructurales
No existe una única solución, sino que va a depender del elemento afectado.
Refuerzo de forjados
Puede implicar añadir perfiles metálicos, recrecidos de hormigón o sistemas mixtos. El objetivo es aumentar capacidad portante y limitar deformaciones. En edificios antiguos, es frecuente actuar sin desmontar todo el forjado, trabajando desde abajo o por fases.
Refuerzo de vigas y pilares
Se utilizan camisas metálicas, refuerzos con hormigón armado o sistemas con fibras. No es raro ver pilares de fundición reforzados porque han perdido sección por corrosión.
Refuerzo de muros de carga
En edificios tradicionales, los muros son parte esencial de la estructura. Se pueden coser grietas, aumentar espesores o introducir elementos que redistribuyan cargas.
Refuerzo de cimentaciones
Cuando el problema está abajo, la solución pasa por recalces o ampliaciones de zapatas. Es una intervención delicada, pero a veces imprescindible si el edificio ha asentado de forma desigual.
El Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc-CSIC) publica estudios y guías técnicas sobre patología estructural y refuerzo en edificios existentes.
Refuerzo estructural y reforma: el orden importa
Un error habitual es pensar primero en la distribución y después en la estructura. En edificios antiguos debería ser al revés.
Antes de decidir si se abre un hueco o se cambia un uso, conviene saber qué soporta cada elemento. Un refuerzo bien planteado evita soluciones improvisadas y reduce sorpresas durante la obra.
En la práctica, esto se traduce en:
- Menos modificaciones sobre la marcha.
- Menor riesgo de sobrecostes.
- Obras más cortas y controladas.
Cuándo intervenir y cuándo no
No todo edificio antiguo necesita refuerzos. A veces basta con conservar bien lo que ya funciona y, otras veces, no intervenir es aplazar un problema.
Las señales suelen ser claras: grietas activas, deformaciones visibles, humedades persistentes en elementos estructurales. Ante eso, mirar hacia otro lado no suele salir bien.
Decidir con criterio técnico
Un refuerzo estructural no se improvisa ni se copia de otro edificio “similar”. Cada estructura tiene su lógica y su historia.
En Grupo Asisde abordamos los refuerzos estructurales como parte de una visión global del edificio, coordinando estructura, arquitectura y uso real del espacio.
Si estás planteando una reforma en un edificio antiguo o tienes dudas sobre el estado de su estructura, puedes consultar con el equipo de Grupo Asisde y valorar qué tipo de intervención tiene sentido antes de empezar la obra. La estructura no se ve, pero sostiene todo lo demás.



